La introducción de la tecnología en las viviendas de la mano de la domótica

 

Hace años, cuando el cine imaginaba el futuro, en la gran pantalla aparecían casas inteligentes para las que las llaves eran una herramienta del pasado. Un elemento biométrico identificaba al protagonista al acercarse a su vivienda, la puerta se abría y él accedía a su casa. El sistema de alarma se desconectaba de forma automática en las zonas por las que iba pasando debido a que ya había sido reconocido. Y actos tan habituales como el de subir una persiana o encender una luz se desencadenaban por acciones como una mirada. En la actualidad, gran parte de esos avances ya son una realidad, y las casas inteligentes han dejado de ser una quimera. Si quieres conocer la opinión de un experto en sistemas inteligentes, recientemente hicimos una entrevista a José María Maestre donde nos daba su visión sobre la domótica.

 

Ya existen los sistemas que se encargan de que todo esté en orden mientras estamos fuera: controlar la temperatura de la casa, encender las luces para espantar a los posibles ladrones, asegurarse de que las puertas están cerradas, controlar el gasto energético… Francisco Javier Jiménez Leube, profesor del Departamento de Ingeniería Electrónica y vicerrector de Comunicación, Relaciones Institucionales y Promoción Exterior de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), asegura que la tecnología nos ha permitido ser más eficientes desde dos puntos de vista: el económico y el energético. “Ahora las instalaciones de iluminación común de un bloque de pisos pueden provenir de un sistema fotovoltaico que acumule energía y que no suponga un coste adicional; podemos incluir sensores de presencia que nos ayudan a sectorizar, con lo cual ya no tenemos el coste de encender simultáneamente toda la instalación; es posible gestionar la calefacción por zonas, lo que ayuda a mantener la temperatura del edificio y a utilizar consumos sin que tengamos los problemas que se daban antes en muchos edificios, que se traducían en que los del primero pasaban mucho calor y los del último piso, frío…”, relata como ejemplos de lo que ha traído consigo la domótica.

Jiménez Leube formó parte del claustro de profesores del primer máster en Domótica y Hogar Digital impartido en España, y afirma que en el hogar digital interactuamos con nuestro entorno “de una forma mucho más relevante”, dice este profesor que cree que en unos años todos los hogares incorporarán las posibilidades que dan las tecnologías de la información y las comunicaciones al ámbito de la vivienda en sus múltiples variantes. “Lo podremos llamar domótica, automatización industrial, automatización del hogar o inteligencia ambiental, pero en el fondo todo se refiere a lo mismo, la introducción de la tecnología en la vivienda”, comenta Jimenez Leube, quien afirma que independientemente del nombre que le demos, la realidad es que gracias a esos avances estamos aumentando nuestro grado de confort. Precisamente esa ha sido una de las razones del gran desarrollo que ha alcanzado este sector. “La domótica siempre ha sido un campo que ha tenido interés tanto por la parte de la industria eléctrica como por la parte de la industria electrónica. Y en cuanto a eso se une una mejora de la eficiencia energética en la edificación, con la posibilidad de adaptar servicios para usuarios con necesidades especiales o de mejorar aspectos de la seguridad, el confort y demás, tienes un entorno que hace realmente atractivo el desarrollo de este campo”, explica.

 

De la automatización a la inteligencia ambiental

 

El profesor del Departamento de Ingeniería Electrónica de la UPM recuerda que antes de la domótica – “o la domoética, porque se trata de introducir tecnología de forma racional dentro de la vivienda”, aclara-, se comenzaron a automatizar servicios concretos dentro de las casas. Se podía automatizar una persiana o un toldo, o incluso instalar un sistema de control remoto para las luces. Pero hizo falta dar un paso más para considerar que estábamos ante otra ciencia. Ocurrió cuando esos sistemas fueron capaces de interactuar entre ellos en cuestiones más complejas, para lo que se necesitaron protocolos que se desarrollaron a finales de los 80.

 

“Desde entonces, la evolución ha sido hacia la eficiencia”, asegura Jiménez Leube. “Hay una parte que está liderada por las principales empresas eléctricas y otra parte liderada por la industria del ocio y la electrónica, la imagen y el sonido, con integración dentro de esas redes de otro tipo de aplicaciones y servicios”, afirma. ¿El resultado? Casas dominadas por el confort, la seguridad y la eficiencia energética. Si quieres formar parte de esta realidad no dejes de visitar el apartado de soluciones domóticas de Hager.