Dos centenares de mentes creativas reunidas en un espacio protegido entre el desierto, la montaña y el mar con un objetivo: dar forma a las ideas para llevar a cabo proyectos bajo la condición del enriquecimiento colectivo. Es la propuesta que trae estos días al calendario el International Festival of Art and Construction (IFAC), un encuentro que lleva cuatro años materializándose en una cita única con una larga lista de arquitectos y artistas adeptos. Bajo el lema “el límite frágil”, este año IFAC celebra su quinta edición del 16 al 25 de septiembre en un lugar privilegiado de nuestra geografía, las montañas de Sierra Alhamilla, entre el desierto de Tabernas y la bahía de Almería.

20 workshops y talento libre

¿Qué lleva a arquitectos, estudiantes y artistas de 20 nacionalidades distintas a reunirse durante 10 jornadas en las que conviven día y noche? Para empezar, un programa que no tiene desperdicio. Alrededor de 20 workshops de temáticas variadas relacionadas con el desarrollo sostenible y una buena selección de conferencias, mesas redondas y debates son el centro de un encuentro en donde también habrá una decena de performance, conciertos y fiestas al aire libre junto a otras propuestas para los que quieran aprovechar sus ratos libres haciendo senderismo, parapente o escalada.

El ambiente abierto, con licencia creativa ilimitada, es una de las características que distinguen a este festival que ha escalado puestos muy rápidamente para colocarse entre las citas imprescindibles para los amantes del arte y la innovación en estado puro. Entre otras razones, porque todos los que se dan cita en él son creadores en el sentido más amplio de la palabra, y en este espacio su talento se exprime al máximo. ¿El secreto? Que no se trata de que cada artista desarrolle su propuesta individualmente sino de llevar a la práctica la idea de que uno más uno suman más que dos, buscando el enriquecimiento mutuo y mejorando el resultado final con fusiones, aportaciones y trabajo en equipo.

 

Interactividad entre mentes abiertas

Para que esa libertad creativa que se ha erigido como una de las máximas del festival dé sus máximos frutos, las jornadas se estructuran en base a una veintena de proyectos a desarrollar, seleccionados de entre unos 70 presentados bajo el lema del límite frágil. Unos talleres que pretenden proporcionar una experiencia docente totalmente diferente en la que es imprescindible la interactividad, la evolución de las ideas y trabajar con la mente libre y abierta.

Eso sí, al anochecer, cuando los talleres cierran, el trabajo cede el turno a las fiestas nocturnas hasta que el desayuno marque el inicio de la nueva jornada. Todo un Burning Man para arquitectos que se cerró con muy buenas críticas en las ediciones de Villarino de los Aires , Covarrubias en 2013 y 2014 , o Bergen , y que este año tendrá sabor almeriense.