Más allá del confort que puede aportar la tecnología en la vivienda, la domótica es un poderoso recurso a la hora de ahorrar energía.  Existen soluciones inteligentes que permiten que los edificios se regulen cada vez más acorde a las necesidades de sus habitantes, tomando en cuenta las condiciones exteriores.

A día de hoy, la eficiencia energética debería ser un compromiso de todos. Frente a la realidad de un cambio climático, el control del consumo de energía es vital ya que reduce las emisiones de CO², los principales responsables del efecto invernadero. Y, al mismo tiempo, se produce un efecto positivo en nuestro bolsillo: ahorrar energía equivale a gastar menos dinero.

Las soluciones inteligentes que fomentan el ahorro energético cuentan actualmente con dispositivos que permiten gestionar eficazmente la iluminación y la climatización de nuestra vivienda aprovechando al máximo las condiciones naturales. Un  ejemplo son los sistemas que automáticamente bajan las persianas cuando el sol es más fuerte en verano, estemos o no en casa, y contribuyen así a un menor calentamiento del interior del hogar. Del mismo modo, en invierno se pueden subir las persianas con el primer rayo de sol para aprovechar el calor y la luz natural y así  regular la calefacción.

Evidentemente, las soluciones de domótica no se limitan a las casas privadas, sino que se diseñan para todo tipo de construcciones como oficinas, restaurantes, hoteles o escuelas según sus características y necesidades individuales.

En el siguiente cuadro se detallan algunos de los sistemas de domótica que permiten optimizar el uso de energía:

Domótica Hager en edificios

Los medidores de consumo ayudan a  controlar el gasto de la instalación y monitorizar en tiempo real el consumo realizado. De esta forma, todos salimos beneficiados: el medio ambiente que es nuestra base vital y nuestra economía personal.

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